Posts Tagged "textos"

Por Partes

Ene 10, 2011

(SANAA_Towada Art Center) La arquitectura a diferencia de otras obras artísticas, arrastrada por su propia definición funcional se ha presentado muchas veces a lo largo de la historia como una suma de piezas, de estancias o de partes. Este sistema compositivo reaparece en la arquitectura más vanguardista, que contradictoriamente hace alarde de huir de la composición. Que de alguna manera el funcionalismo, es decir la proyectación de arquitecturas mediante la unión de piezas, donde cada una de ellas cuenta con un uso específico, generó un método de proyectar que a recorrido y determinado la historia de la arquitectura, es una de las conclusiones que rápidamente se puede extraer de la lectura del reciente libro de Antón Capitel » La arquitectura compuesta por partes». Este sistema que se originó en el final del renacimiento, se convirtió en un verdadero método con la arquitectura neoclásica y académica, y participó en gran medida en la revolución del movimiento moderno y en su desarrollo posterior. El libro describe así un recorrido por la historia de la arquitectura tocando arquitectos tan dispares como Palladio o Kahn, pasando por Le Corbusier, Alvar Aalto o Hans Scharoun. Arquitectos todos ellos influenciados por los grabados renacentistas de Piranesi que describen por ejemplo la villa Adriana como una amalgama interconectada de edificios dispares superpuestos para formar un conjunto con un significado nuevo. Tal vez lo más curioso de este planteamiento proyectual resida en su total vigencia, ya que arquitecturas como la japonesa lo utilizan reiteradamente, haciendo gala de una arquitectura que parece no preocuparse de su aspecto exterior y que intenta narrar su preocupación por temas más contemporáneos como la sostenibilidad, la funcionalidad o el paisaje, precisamente desde esa negación de la representación del edificio.De alguna manera estas arquitecturas, resultado de la conjunción de elementos autónomos muy estudiados y elaborados según su uso, presentan esquemas abiertos en los que el edificio aparenta estar inacabado o por lo menos abre la puerta a su crecimiento mediante el añadido de nuevos elementos. Esto sucede en edificios como el centro de arte Towada en Aomori, Japón, obra del arquitecto Ryue Nishizawa, en el que las diferentes estancias del programa se van acomodando en volúmenes independientes que parecen estar arrojados de forma aleatoria sobre la parcela y que incluso presentan extrañas relaciones entre ellos al aparentar darse la espalda unos a otros. De esta sugerente manera el espacio «en negativo» que dejan estos elementos es decir, los intersticios que se generan entre las piezas así como sus conexiones, cobran un nuevo interés y se convierten en espacios funcionales o narrativos del edificio. Estos espacios entre las diferentes cajas se convierten en patios de exposición, descanso o trabajo al aire libre del propio centro de arte, mientras que la conexión entre los volúmenes resuelta con la geometría de un serpenteante sendero acristalado deja claro el recorrido a seguir a cualquier visitante y se convierte en el espacio de relación de todo el centro. Estos mismos esquemas ya habían sido ensayados por SANAA, es...

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Los valores de las ciudades autoconstruidas. La economía de la globalización, con la crisis actual entre sus referentes, arrastra sin concesiones a la sociedad contemporánea hacia un mayor desequilibrio entre clases; tal vez olvidadas en occidente pero ni mucho menos en los países emergentes. Este desequilibrio acentúa las fronteras entre la ciudad del urbanismo y lo que podríamos denominar la ciudad espontánea, la de las favelas, las chabolas o las cañadas reales. Brasil es reconocida en la actualidad como una de las economías emergentes más importantes del planeta, y curiosamente en este país latinoamericano encontramos a nivel social y urbanos contraste difícilmente reconciliables.A principios de este año 2010 se celebraba el 50 aniversario de la inauguración de Brasilia, tal vez el proyectos urbanístico construido más ambicioso del siglo XX. El presidente de corte progresista Juscelino Kubitschek organizó un concurso para construir una nueva capital en una zona forestal del centro del país en la que no había nada. El urbanista Lucio Costa proyecto una planta de geométrica rotundidad en forma de boomerang para dar cabida a las infraestructuras de la ciudad y un jovencísimo Oscar Niemeyer construyó con un lenguaje inequívocamente moderno todos los edificios representativos de la ciudad. Cuarenta y un meses después se inauguraba Brasilia, bautizada como un milagro de hormigón surgido de la nada. Brasilia se ideó como una utopía de igualdad y modernidad, pero con la perspectiva que dan los 50 años transcurridos críticos como William J. R. Curtis juzgan hoy fallido el resultado, sobre todo en lo que se refiere al objetivo inicial de igualdad social. El urbanismo planificado del movimiento moderno, con grandes espacios abiertos y enormes manzanas residenciales articuladas por el gran eje monumental de los edificios administrativos ha generado una ciudad dependiente del vehículo en la que los ricos transitan de un lugar a otro y los pobres están obligados a vivir en ese espacio vacío. En el otro extremo y con una historia antitética se encuentra Rocinha. Rocinha es el nombre de una de las favelas más grandes de Rio de Janeiro. Según datos oficiales se calcula que en ella residen alrededor de 57.000 personas, es decir una población a medio camino entre la del municipio de Santurtzi e Irun, por establecer dos referentes cercanos. En 1931 se levantó la considerada como primera edificación ilegal de la favela, los trámites para su derribo comenzaron en el año 1952. La desidia de una administración muy burocratizada propició que muchos inmigrantes llegados a Rio para trabajar en las obras de infraestructuras de la zona sur de la ciudad buscasen su espacio en Rocinha. Son innegables los problemas que estos métodos espontáneos de colonización del territorio generan. Barrios con problemas de salubridad, con redes de suministro sin ningún tipo de control, la utilización de solares con serios problemas de estabilidad del terreno, a los que hay que añadir problemáticas de índole social como la inseguridad, el analfabetismo o la falta de servicios sociales.Pero por contraposición al modelo ortodoxo de Brasilia la cohesión social...

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Envolvente Reciclada

Nov 10, 2010

El automóvil símbolo antaño de libertad, movilidad y logros personales, se ha convertido en la actualidad en el icono de una revolución ecológica. El coche eléctrico es el nuevo paraíso sostenible y esta nueva visión del vehículo individual permite a ciertas arquitecturas capaces de manejar estos mensajes pseudo-publicitarios generar nuevos edificios que incorporen todas estas temáticas. La aparición del vehículo privado supuso como no podía ser de otra manera, una nueva reformulación de las ciudades, del entendimiento de la movilidad y de los propios edificios. El coche introdujo nuevas problemáticas a resolver en los edificios, como radios de giro, circulaciones o espacios de aparcamiento, así como nuevos programas tales como gasolineras, edificios de aparcamientos, concesionarios etc. La nueva sociedad que surgía con la libertad asociada al automóvil reclamaba nuevas arquitecturas y sin lugar a dudas la atracción por la máquina y los mecanismos ingenieriles que sufrió el movimiento moderno son deudores de esas ilusiones.Proyectos como el garaje para 1000 vehículos en París diseñado por Konstantin Melnikov en 1925, o sus evoluciones como el construido en 1927 los Garages Bakhmetevsky en Moscú, en colaboración con Vladimir Shukhov. Son claros ejemplos de edificios en los que el uso de sistemas industriales aplicados a la arquitectura de vanguardia y la fascinación de la vanguardia por el poder ilimitado de la revolución industrial daban como resultado arquitecturas solamente entendibles bajo esas circunstancias. Hoy en día, la crisis energética, medioambiental y como no la económica han reposicionado la potencia industrial bajo la premisa, a estas alturas inexcusable, de la sostenibilidad. El coche de gran cilindrada icono del poder personal del que lo conduce se transforma ahora en un accesorio eléctrico de diseño futurista que parece no solo solucionar nuestros problemas de movilidad sino mejorar el medio ambiente con su mera presencia. La arquitectura actual muy ligada a la cultura de la imagen y de la comunicación también ha sabido explotar los recursos de esta nueva mentalidad y sacar partido de este cambio sistemático de mentalidad. Desde esta óptica se puede entender el surgimiento de edificios como el museo del transporte de Suiza, obra de los arquitectos Gigon y Guyer inaugurada recientemente en Lucerna. Las fachadas del edificio, un gran contenedor que alberga en su interior todo tipo de camiones, furgonetas y vehículos son obvias e iconográficamente rotundas. La más llamativa es la piel-patchwork de señales recicladas de las autopistas suizas. Una reutilización que además de hablarnos de descontextualización y lanzarnos nuevos mensajes, nos habla de reutilización y paradójicamente nos indica un sinfín de direcciones. En la misma línea de este edificio, pero si cabe con algo más de rotundidad se encuentra el Museo de la automoción de Madrid diseñado por los arquitectos Tuñon y Mansilla, que se encuentra aún en fase de construcción. El edificio situado en un nudo de autopistas se presenta como un gran cilindro cuya envolvente se construye a partir de los restos reciclados de los propios objetos que se expondrán en el interior del edificio, esto es, la carrocería de...

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El urbanismo de los grandes acontecimientos colectivos (imagen: Centro olímpico de Río 2016) La idea de apoyarse en la organización de eventos mundiales, como unas olimpiadas o una exposición internacional, para impulsar o replantearse la ciudad hacia una postura más contemporánea empieza a plantearse como la solución a todos los problemas ciudadanos, aunque en la mayoría de los casos olvidándose de éstos. Sería difícil encontrar a estas alturas un espectador, por muy poco informado que esté, que no conozca la disputa vivida entre Chicago, Tokio, Madrid y Río de Janeiro por la organización de los Juegos Olímpicos del año 2016. O mucho ha crecido el “espíritu olímpico”, o el esfuerzo puesto en el intento a nadie se le escapa, se centra en la utilización de este tipo de eventos como revulsivo urbano.Es en el ámbito del planeamiento estratégico donde un grupo de ciudades con tamaño y potencia suficientes han empezado a considerar este tipo de acontecimientos como factores fundamentales para orientar la ciudad.Pabellones de Alemania y la URSS en la exposición universal de 1937 en París. La historia de las exposiciones internacionales, por ejemplo, explica con claridad cómo éstas tenían un carácter efímero y puntual, en la que los pabellones desaparecían tras las fechas previstas para el evento. De la exposición universal de París celebrada en 1889, sólo nos queda la Torre Eiffel como testigo mudo de lo acontecido, mientras que de la exposición internacional de 1937, también en la capital parisina, probablemente una de las más importantes de la historia ya que mostró a través de sus pabellones, el enfrentamiento prebélico entre el comunismo, el nacionalsocialismo, el fascio italiano o la república española, nada nos queda hoy en día. Pero esta actitud efímera de los eventos internacionales ha dado paso a una nueva política que los gestiona como agentes de cambio dirigidos a transformar las ciudades anfitrionas. Incluso desde un punto de vista social, estos acontecimientos se presentan como plataformas capaces de aunar bajo un eslogan la identificación de los ciudadanos con su ciudad, mientras que hacia el exterior se utilizan como amplificadores del prestigio nacional del país organizador. Como ejemplo de esta actitud sólo hay que recordar el esfuerzo desarrollado por China durante las últimas olimpiadas para limpiar su imagen en el panorama internacional, mientras la misma amplificación que conlleva el evento, era utilizada por múltiples organizaciones para protestar por las actuaciones del gobierno chino durante el recorrido internacional de la antorcha olímpica. Esta lógica de escaparate mundial unida a la lógica de la economía que en forma de esponsorización acompaña estos eventos con una cascada multimillonaria, han conllevado que se imponga para las metrópolis un sistema de gestión empresarial de la ciudad, en lugar de un sistema guiado por un urbanismo serio que vigila la ciudad para actuar allí donde sus ciudadanos, como usuarios finales del espacio urbano demandan. Esta política empresarial que lidera los cambios, se caracteriza por vivir un momento de auge económico ligado a estos eventos, que se transforma inmediatamente en la exteriorización...

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