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El albañil robótico

Sep 12, 2011

El entusiasmo por avanzar y por recorrer nuevos caminos ha hecho que la arquitectura contemporánea haya llegado incluso a denostar los sistemas tradicionales de construcción basados en el ladrillo y en la mano de obra de un albañil. Superadas las obras de Eladio Dieste que desde el lenguaje racional del movimiento moderno proponían el uso del ladrillo como un elemento que podía aunar la tradición junto con nuevos experimentos formales, la arquitectura de vanguardia ha rechazado el ladrillo, tachándolo de obsoleto y trasnochado. El departamento de arquitectura de la ETH de Zurich, una de las escuelas de arquitectura más prestigiosas del mundo, tiene un taller específico de arquitectura y fabricación digital dirigido por los profesores Fabio Gramazio y Matthias Kohler. Uno de los objetivos de este taller es la determinación de las estrategias a seguir para la adaptación de técnicas de industrialización robotizadas a la construcción de la arquitectura. De alguna manera se busca trasladar los resultados de precisión y calidad llevados a cabo por los robots de montaje de por ejemplo los coches utilitarios al complejo mundo de la construcción de un edificio. Su mayor aportación a este campo, por el momento, ha sido ROB, una unidad de fabricación robótica introducida en un container estándar de transporte, de forma que pueda ser desplazada a cualquier lugar del mundo y por lo tanto ser alquilada por cualquier persona que requiera de esta maquinaría de precisión. Su soporte además es desplazable por diferentes puntos de la obra, ya que todo lo que produce esta ligado al radio de acción de su brazo. ROB opera recogiendo ladrillos que están amontonados de forma irregular en el suelo y colocándolos formando superficies complejas definidas por un algoritmo matemático. Una de sus primeras obras fue una instalación en el espacio público denominada Pike Loop realizada en Manhattan, Nueva York, en el año 2009. Pike Loop es una pieza de 22m de largo, un muro estructural construido con ladrillos, un material de construcción ampliamente presente y de carácter tradicional en Nueva York. Más de siete mil ladrillos se van sumando para tejer un muro construido con una precisión de milímetros, imposible de ejecutar mediante la mano humana. El ladrillo se convierte así en un elemento capaz de construir geometrías que recuerdan a las superficies de chapa de Frank Gehry o las láminas de acero de Richard Serra. Más allá de la capacidad tecnológica del robot ROB, su utilización ha posibilitando la recuperación del ladrillo para la arquitectura de vanguardia y ha abierto nuevas vías de experimentación. Cuando los arquitectos Bearth & Deplazes recibieron el encargo para realizar un almacén en los Viñedos Gantenbein, decidieron utilizar esta técnica de fabricación para elaborar las fachadas del nuevo edificio. El diseño inicial proponía un esqueleto simple relleno de ladrillos: los ladrillos actúan como un material como buena inercia térmica, además de como filtros de la luz solar para que la fermentación se produzca tras las celosías. El método de producción robotizada permitió colocar cada uno de los 20.000...

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El arte en la fachada

Ago 30, 2011

Si la sociedad en general es víctima de una cultura de la imagen, la arquitectura no es ajena a este fenómeno. Mucho podría hablarse de la fotografía de la arquitectura como paradigma de esa tendencia, pero sin salirnos de los elementos propios del mundo edificado, es la fachada la que asume ese papel visual. Dentro de esta dinámica, muchos son los arquitectos que recurren a colaboraciones con artistas para tratar de amplificar la carga expresiva y conceptual de las fachadas de sus edificios. Durante este mes de agosto se ha inaugurado el Auditorio y Centro de Convenciones Harpa en la capital islandesa, Reykjavik. El proyecto de regeneración urbana y ampliación del área este del puerto de Reykjavik presentaba como su principal elemento tractor e icónico este nuevo centro de congresos. La desastrosa situación económica de Islandia y su posterior bancarrota en 2008 hizo que la gestión del proyecto pasase de manos privadas a manos de la administración pública, lo que obligó al equipo de arquitectura danés Henning Larsen Architects a colaborar con profesionales locales entre los que destaca el artista danés-islandés Olafur Eliasson. La intención general del plan urbano era la de transformar esa zona de la ciudad, y convertirla en nuevo centro capaz de revitalizar la economía. La construcción de una gran plaza rodeada de zonas comerciales y de oficinas, edificios residenciales e instituciones educativas, generaría un nuevo barrio dinámico y joven abierto a los negocios. El nuevo Auditorio Harpa, se convertiría así en el referente urbano ya que su impresionante situación en el límite costero junto con su poderosa silueta modificarían la imagen urbana del ámbito. Henning Larsen recurrió al dialogo con la naturaleza del lugar para establecer las ideas principales del proyecto, así las cuatro salas del edificio se organizan en volúmenes cerrados cuyas formas recuerdan las montañas volcánicas que rodean la ciudad y que configuran el imaginario colectivo de los habitantes de Reykjavik. Las tres salas menores se abren hacia el lado sur del edificio, mientras que en el lado norte se sitúan los servicios complementarios, tales como oficinas, salas de ensayo y vestuarios y las zonas de carga y descarga. En el centro de estas dos áreas se encuentra la sala de conciertos principal con una capacidad de 1.800 butacas. Las salas hacen referencia a elementos únicos de la naturaleza islandesa, así si la sala de conciertos con su color rojo intenso se relaciona con los cráteres volcánicos de la isla, la geometría de otra de las salas reproduce la del cristal silfburger, un cristal transparente de calcita que únicamente puede encontrarse en Islandia. En un país como Islandia la naturaleza no es únicamente un valor ecológico o medioambiental, sino que posee una componente equivalente al patrimonio cultural de países como Grecia o Italia. Por este motivo la luz polar del norte, el océano, los volcanes y la lava o el resplandor del cielo fueron traídos como motivos de integración por el artista Olafur Eliasson a la fachada del Harpa. Las complejas geometrías vidriadas...

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domesticar el agua

Ago 1, 2011

Durante estos meses de verano, muchas personas utilizarán instalaciones o estructuras creadas por la arquitectura para amplificar o mejorar el ocio y el disfrute del entorno natural en la época estival. La arquitectura contemporánea, mas que cualquier otra, ha explotado su relación con el ocio y la naturaleza como una forma de acercar la vanguardia a los usuarios y a la sociedad en general. Un buen ejemplo de este modelo de instalación, son las estructuras que a modo de piscinas aprovechan el entorno natural de las mareas o los ríos para permitir el baño o disfrutar del sol, en entornos a priori hostiles. Álvaro Siza, el premio Pritzker portugués, inauguró en su ciudad natal, Matosinhos cercana a Oporto, en 1966 unas piscinas de mar en Leça da Palmeira. El proyecto, que incluye dos piscinas, una de adultos y otra de niños, una cafetería, vestuarios y baños, está situado por debajo de la línea del paseo marítimo que corre a lo largo de la playa. Una serie de muros de hormigón visto, con interiores de madera oscura y cubiertas de cobre geométricamente ordenadas, contrastan con las rocas existentes que apoyadas por dos muros de hormigón definen los recintos de las dos piscinas. El proyecto pretende optimizar las condiciones creadas por la naturaleza, que ya había iniciado por su parte la formación natural de una piscina en aquel mismo sitio. Las rocas se han complementado con las paredes mínimas necesarias para formar la contención del agua, que se renueva con las olas y la marea. Así nació una ligazón mucho más estrecha entre lo natural y lo construido, y una instalación que protege a los usuarios de las violentas aguas del atlántico. Este proyecto de Siza fue rapidamente considerado como una obra maestra y es todavía hoy una referencia a la hora de hablar de naturaleza y arquitectura. En la misma línea la asociación estatal alemana Stadkunst Projekte, una asociación berlinesa que a través del arte promueve proyectos para ampliar las relaciones entre el entorno urbano y la vida cotidiana, convocó un concurso internacional para integrar el río Spree en la ciudad de Berlín. El estudio canario AMP Arquitectos, en su momento compuesto por José María Rodríguez Pastrana, Felipe Artengo y Fernando Martín Menis, y la artista berlinesa Susanne Lorenz, ganaron el concurso al que se habían presentado otros treinta y dos participantes de más de doce países. El resultado es un proyecto innovador que propone animar el río Spree, el cual atraviesa la ciudad de Berlín, con la instalación de un lugar de ocio como la mejor manera de optimizar y activar esa parte de la ciudad. Un enclave situado en el transitado barrio de Treptow, al oeste de la ciudad, en la que confluyen mercadillos, conciertos, teatros y barcos-bares flotantes, convirtiéndose en un lugar de moda en la ciudad.La idea consistía en la recuperación del río como espacio para el baño, siguiendo la tradición de los antiguos baños públicos del siglo XIX. El proyecto se basa en la reutilización,...

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Construir una piedra

Jul 18, 2011

Hace un par de años la oficina de Antón García Abril, Ensamble Studio, recibió el encargo de construir un pabellón de invitados como complemento a una casa en la costa gallega de Laxe. Un pequeño edificio para ser usado en estos días de vacaciones, en los que el contacto con el mar y la naturaleza es tan apreciado.Ocuparía un espacio del pequeño pero impresionante bosque sobre el atlántico, que rodea la casa existente, con lo que esto conllevaría de maltrato a la parcela y a las vistas de la casa actual. La primera tentación sería la de realizar una pieza camuflada, que imite la naturaleza, y que así no moleste y pase desapercibida. Pero, ¿Por que no construir una pieza no camuflada, sino que fuese natural en su propia esencia? El edificio construido ha recibido por su geometría amorfa y su construcción azarosa, también por su aspecto terroso, el nombre de Trufa.La Trufa es un fragmento de naturaleza construida, una roca, una cueva, un montículo de tierra. Un espacio dentro de una piedra que se posa en el terreno y que se mimetiza con el territorio. No se camufla, es una piedra en sí misma, al emular los procesos de formación mineral en su estructura, y se integra con el medio natural al someterse a sus leyes. Es un proyecto que parece haber sido creado por las fuerzas de la naturaleza más que por la mano humana. Se excavó un pequeño agujero y con la tierra extraída, tierra vegetal, se elaboró un montículo que actuaría como encofrado. Con fardos de paja se construyó el volumen que después sería el vacío, los fardos actuarían como encofrado perdido del hormigón. El hormigón vertido en masa ocupó el espacio entre la pared de tierra y envolvió el espacio ocupado por la paja. Tras el fraguado se retiró la tierra hasta descubrir la forma amorfa dejada por el contacto tierra-hormigón. Como cuenta el propio Antón García Abril, autor del proyecto: «La tierra y el hormigón intercambiaron sus propiedades. La tierra proveyó al hormigón de su textura y color, su forma y su esencia, y el hormigón le entregó a la tierra su resistencia y estructura interna. Pero aún no era arquitectura lo que habíamos creado, habíamos fabricado una piedra.» Tras el descubrimiento de esa roca terrosa se utilizó maquinaria de cantera para cortar la parte delantera y trasera y de ese modo poder acceder al interior y descubrir el núcleo construido con paja, ahora comprimida por la presión ejercida por el hormigón.En un giro llamativo, pero también significativo de la metodología utilizada para vaciar el interior se usó un ternero.El volumen interior ocupado por algo más de 50m3 sirvió de alimento durante un año al animal. Tras haberse comido el volumen interior aparecía el espacio por primera vez, restaurando la condición arquitectónica de la roca y pasando de gruta a cobijo del animal y de la masa vegetal a espacio habitable. Su ambigüedad entre lo natural y lo construido, la compleja materialidad que...

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Cuando se habla de la relación entre la arquitectura y el paisaje, se suele valorar la relación del volumen con el entorno, la relación de su materialidad con la naturaleza del contexto, fondo y forma, o incluso las relaciones de escala que se generan. En pocas ocasiones se suelen valorar los nuevos puntos de vista, en cuanto nuevas lecturas que permitirán entender el paisaje, que las arquitecturas generan. Se suele hablar de las vistas, pero no del concepto de visión, de nueva sensación que determinados emplazamientos pueden ofrecer. El estudio de Steven Holl ha finalizado la compleja construcción de un nuevo equipamiento cultural en Nanjing, cerca de Shangai en China. El Museo de Nanjing dedicado al arte y la arquitectura esta considerado como la puerta de entrada a un nuevo modelo cultural todavía en desarrollo en China, el que liga turismo y arte. Desde este punto de vista el edificio del museo debía ser en sí mismo un reclamo turístico y dotarse de cierta espectacularidad para atraer a los turistas, más allá del valor de sus colecciones o exposiciones.El museo transformado en sí mismo en un objeto escultórico explora los puntos de vista cambiantes, las visuales sobre los paisajes que rodean su ubicación intentando recuperar las sensaciones de las composiciones espaciales que se pueden ver en las pinturas tradicionales Chinas mostradas en las galerías del propio museo. Su planteamiento formal persigue el de una atalaya que se eleva en las orillas del lago. El edificio se divide en dos piezas una inferior, a ras de suelo construida con muros de hormigón negro encofrados con cañas de bambú de la región, lo que otorga a este volumen una textura que conecta perfectamente con el imaginario del paisaje rural de Nanjing. Sobre este zócalo oscuro se levanta en el aire una pieza blanca y horizontal que apoyada en dos grandes núcleos de comunicación caracteriza la imagen del edificio, además de dotarlo de esa pretendida espectacularidad. Una escalera exterior metálica cruza el vacío entre estos dos espacios para permitir al visitante acceder al volumen superior e iniciar un recorrido por esas salas que le permitirá múltiples y cambiantes visiones sobre los bosques, el lago y la niebla que cubre la región, hasta finalizar su recorrido en una sala cuyo inmenso ventanal se abre sobre la visión lejana de la ciudad de Nanjing, antigua capital de la dinastía Ming y centro del arte Chino. Un ejemplo más cercano es el del Centro KREA de Vitoria, obra del estudio de Roberto Ercilla y Miguel Angel Campo. Si en el caso de Holl el paisaje a interpretar es el natural del entorno, en el caso del KREA se transforma en el paisaje edificado. En un área en expansión de la ciudad nace este complejo conformado por un antiguo convento neogótico y una nueva estructura construida en acero y vidrio. La obra se articula en el diálogo entre el antiguo Convento y la nueva edificación, que serpentea junto al viejo edificio, se eleva por encima de...

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Dice Beatriz Colomina que Le Corbusier ponía un Voisin delante de sus casas antes de fotografiarlas. “Asociar el lujo de un coche deportivo con sus casas fue un gran golpe. Fue el primero que entendió los medios y quien así llevó la arquitectura al siglo XX”. De hecho es famosa la curva de la planta baja de villa Savoya, diseñada en función del radio de giro de un Voisin. Pero al ver esta otra foto me ha hecho pensar en la carrera publicitaria, Mies tambien fotografió sus casas en la Weissenhof con un vehículo de la época delante, «modelo publicitaria» incluida. Bastantes años después OMA utilizó una jirafa para «dar escala» a la Villa Dall´Ava en París. Publicidad, un coche, Le corbusier, Mies van der Rohe, una jirafa y Rem Kolhaas, arquitectura y fotografía. ¿Quien da...

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