TODO DEPENDE DEL PUNTO DE VISTA CON QUE SE MIRE
Hay proyectos con un marcado marco normativo, con un carácter matemático en el que el ingenio debe centrarse en resolver una ecuación de incógnitas legales de obligado cumplimiento. Una rampa al 8% con tramos rectos de 10 metros de longitud máxima; que empieza exactamente aquí y debe llegar allí, atravesando una fuerte ladera modelo exclusivo Eibar. El recorrido es este y no hay otro posible con estas reglas matemáticas.
Barandilla mejor si no hubiese, pero la norma de accesibilidad obliga, doble tubo de cuarenta y cinco milímetros, a una altura invariable de setenta centímetros el primero y de un metro el segundo.
El presupuesto el mínimo posible, una solera de hormigón con árido lavado; ese es todo el proyecto.
¿Como puede hacerse arquitectura en esta ecuación? ¿puede trascenderse la mera solución normativo-formal?
Por su propia condición de trazado peatonal, de elemento conectivo, el concepto de movimiento, de trasladarse y la condición de promenade esta directamente ligada a esta rampa urbana.
Unida indivisiblemente a esta condición funcional dinámica se presenta una condición visual, vistas cambiantes, en las que la intervención se retroalimenta permitiendo vistas cruzadas de un nivel a otro.
La intervención explora esta condición visual cambiante proponiendo un juego perspectivo, en el que mediante la introducción de dos motivos geométricos puros, el espacio de las rampas se altera devolviendo geometrías deconstruidas cambiantes. El paseo, el transito por la rampas se intersecta con dos puntos en los que estas geometrías parecen cristalizar en su pureza formal, de alguna manera eliminando la tercera dimensión y proponiendo un ilusión óptica en la que el paisaje real se transforma en una fotografía plana.
La perspectiva ha sido utilizada como recurso expresivo en múltiples ocasiones a lo largo de la historia de la arquitectura, pero ¿pueden actualizarse los recursos expresivos del barroco a la contemporaneidad?
Cuando Francesco Borromini " se inventaba" una perspectiva para el patio del cardenal Spada en su palacio de Roma, lo hacía con un lenguaje clásico, pero en una clave totalmente contemporánea, muy cercana a la de la instalación artística actual; proponiendo un espacio dedicado al juego, a la ilusión visual, en el que un espacio de escasos ocho metros se transforma mediante la alteración matemática de la visión en una galería de treinta y siete metros de longitud.
Los juegos visuales, de ilusión óptica se prestan también a los experimentos gráficos de Escher en los que reinterpreta las reglas matemáticas de la perspectiva para configurar espacios piranesianos imposibles, en los que la fantasía reinventa la realidad.
Pero es en el cine, un medio evidentemente visual donde las alteraciones de las reglas visuales permitan en mayor medida dotar a la imagen de expresividad. El picado, el contrapicado, el ángulo de visión o la altura del espectador se controlan o trasladan al límite en cintas como la de Ciudadano Kane, en la que las tomas de Kane son prácticamente a ras de suelo promoviendo su imagen de poder ,dominio y control sobre el espectador y sobre el resto de protagonistas del film.
En la actualidad artistas plásticos como George Rousse trabajan estas distorsiones visuales, proponiendo mundos engañosos en los que la imaginación reconstruye geometrías imposibles gracias a una visión en perspectiva que elimina la profundidad. Rousse resume sus intervenciones en unas fotografías que condensan en la pureza formal del motivo sus propuestas, eliminado cualquier experiencia espacial de la intervención.
Pero más allá de la evidente tensión del punto exacto en el que la geometría rota a lo largo de suelos a diferentes niveles, barandillas, farolas o papeleras, se cristaliza revelando una forma geométrica pura; en Eibar las partes, las diferentes deconstrucciones describen composiciones abstractas que sólo desde el movimiento y el recorrido a través de la rampa pueden ser reinterpretadas.
Tal vez a Durero en su dibujo sobre las leyes de la perspectiva se le olvido revelar las posibilidades de distorsión, engaño y desviación que toda ley matemática permite; eso si depende del punto de vista con que se mire.
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